Avistaje de seres en situación de calle

Un nuevo recurso para fortalecer la autoestima

La Asociación de Avistaje de Seres en Situación de Calle, en acción.

Por Eduardo Roberman

«Contemplar seres en situación de calle fortalece nuestra autoestima», afirma Carlos Saavedra Lames, presidente de la Asociación de Avistaje de Seres en Situación de Calle. Con antecedentes en el avistaje de aves, esta práctica de esparcimiento urbano ha crecido en los últimos tiempos, y se le atribuyen efectos beneficiosos contra afecciones como el estrés, la depresión y la tensión arterial. En diálogo con El Cuadrúpedo Incesante, el destacado avistador explicó todo lo que hay que saber para aprovechar los beneficios de esta actividad. 

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«Arruiné a tres empleadores»

Un arrepentido de la Industria del Juicio se confiesa

Federico Engels, en el vehículo con el que cometía sus fechorías.

Reportaje exclusivo de Jean-François du Vesré

«En el fondo, lo que buscaba era robarle a mi empleador», reveló a El Cuadrúpedo Incesante un empleado que, luego de haber arruinado a varios empleadores, encontró en sí mismo la fuerza moral necesaria para abandonar la industria del juicio. Cada vez son más los empleados que se arrepienten de los abusos que han cometido contra sus empleadores, preparando así el camino para una reforma laboral que ponga fin a este accionar. 

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Peluquero enloquecido

Por Pedro Lipcovich

Desde los orígenes del oficio, que se remontan a la antigua Sumeria, los peluqueros son afectados por un oscuro trastorno profesional, que suele llamarse Síndrome del Peluquero Enloquecido (Barber’s Professional Disorder). Informes reservados estiman que el BPD aqueja, en algún momento de su carrera, al 92 por ciento de los barberos. 

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Personajes de ficción, cama afuera o cama adentro

Gregorio Funes, recordado como el Deán Funes, bisabuelo de Ireneo Funes el Memorioso.

Los personajes de Borges, Pierre Menard, Ireneo Funes, Lönnrot, desempeñan impecablemente su trabajo, pero con cama afuera: terminada su jornada en el texto al que pertenecen, se van a su casa y el lector no sabe nada más de ellos. En cambio Aballay, de Di Benedetto, o el Hombre que Vio a la Partera, de Arlt, o Nastasia Filipovna Baráshkova, de Dostoievsky, se quedan después de hora, toda la noche están ahí; tal vez no por amor al lector sino porque, afuera, alguien los espera para asesinarlos.

El Hombre que Vio a la Partera, retratado por Egon Schiele.

El bastón y el violín

Marc Chagall: Viejo judío con violín

La mano floja del viejo judío está por dejar caer el bastón, que es sostén y es arma, y en un segundo cuadro –como cuadritos de historieta– el bastón habrá caído. Continuará en un tercer cuadro, donde el viejo se inclina para recoger el bastón pero al hacerlo aflojó la presión de su brazo sobre el violín, que es arte y sostén. Por eso, en el cuarto cuadro el violín cae. El quinto cuadro se extiende horizontalmente, a lo ancho de la página. El judío es una forma lejana, con su bastón, y el violín se hundió en la nieve.